La Ceiba
se fundó de las manos del pueblo garífuna y los indios pech, bajo la sombra de un gigantesco árbol de ceiba, Ceiba pentandra, el mítico árbol de los mayas. Aunque el árbol ya desapareció del paisaje urbano, dejó sus raíces asentadas en el carácter exuberante de los ceibeños.
La Ceiba brinda lo que ninguna otra ciudad de Honduras puede ofrecer:
un exuberante y realmente virgen bosque tropical lluvioso que se mezcla
con fríos bosques nublados en el Parque Nacional Pico Bonito. Tiene
también el río Cangrejal, tan impetuoso como el rafting que se practica
en él y río Zacate, que deslumbra con su color verde esmeralda.Modernos centros comerciales se alzan y el comercio florece sin parar. Hoteles y restaurantes para todos los gustos y bolsillos brindan hospitalidad a los miles de visitantes que llegan a la ciudad que es conocida, cariñosamente, como “La Novia de Honduras”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario